VIAJE A IXTLAN

viaje a ixtlán

Hay quienes me preguntan que es eso de Viaje a Ixtlán, y como se que dá pereza buscar en internet, voy  intentar explicarlo.

En términos muy sucintos, simplemente se trata del nombre del tercer libro de Carlos Castaneda sobre las enseñanzas de Don Juan,  un chamán yaqui.

Estas enseñanzas, al margen de toda la literatura, historia y controversias que cada cual pueda investigar, marcaron en mí, un antes y un despues de todo. VIAJE A IXTLAN

Viaje a Ixtlán es mi totem. Jamas un libro me revolvió la vida de este modo. El libro se introdujo dia a dia, de forma sibilina, como un aliento de vida. Poco a poco envenenó mi sangre con la droga mas letal que existe. La autenticidad. Y entonces, la vida cobró sentido.

Es un libro que suelo llevar siempre en mi mochila, porque cualquier oportunidad es buena para releer uno de sus tantos capítulos. Da igual si es mientras espero la llegada de una visita, o en el metro o en cualquiera de esos minutos muertos de espera a algo.

Voy a confesar algo personal al respecto de este libro, y sus dos precuelas.

En la vida suceden cosas extraordinarias. Unas veces nos damos cuenta de ello mientras estan pasando, y otras nos damos cuenta de lo que fué con el tiempo.

En la mía, he tenido «suerte». He podido vivir situaciones verdaderamente increibles, apasionantes, reveladoras y porque no decirlo, mágicas. 

Si…, he podido vivir la magia intensa de tener hijos y sentir el filum de la vida fluir en el aire como una onda que todo lo atraviesa.

He vivido la pasión de crear un mundo a mi alrededor mejor, o de al menos intentarlo. Porque de eso se trata, de intentarlo.

Me he encontrado con situaciones increibles, tanto de lo que denominamos como bueno y malo, y sinceramente, doy gracias por haberlas experimentado.

Y por supuesto, he tenido revelaciones que han revolucionado mi ser a niveles infinitos. Una de ella fué mi maestro Mike Boxhall, y otra …este libro. Si. Así de potente.

Desde el primer libro, «Las enseñanzas de Don Juan», me costó horrores leerlo. No porque no me apasionara, sino porque cada página era un golpe de vivencia que me dejaba literalmente extenuado.

VIAJE A IXTLAN
Imagen de maxizapata en Pixabay

Recuerdo que guardaba el libro en la cabecera del futon para cada noche leer hasta donde el cuerpo literalmente me dejara. Apenas podía leer 5 páginas seguidas. 

Cada palabra, cada contexto, cada descripción o diálogo, se reproducían en mi como si estuviera presente en lo relatado. Ya no era solo una identificación con los personajes o las historias. Era, mi historia. Historia de vida.

Terminar cada noche esas páginas, era verme inundado de un desfondamiento físico sin explicación aparente, y a la vez sentir un vigor, una llama creciente que me estaba alumbrando algo que ya venía intuyendo desde hacia tiempo.

Por mucho que quisiera racionalizar ese aplome físico, no había forma humana de explicarlo. Lo cierto es que la experiencia física y emocional era tan intensa, que todo cuanto sentía estaba elevado a la enésima potencia. Miedos, júbilos, atención,… todo, absolutamente todo se manifestaba dia a dia de una forma tan vívida y tan intensa, que me extenuaba. 

Y empezaron a pasar cosas. Cosas inimaginables. Cosas que parecían arte de magia, pero que simplemente eran experiencias auténticas. Todo tenia sentido, todo era un «acuerdo» del universo o la naturaleza en ordenarse, en manifestarse de forma como nunca antes habia sido capaz de sentir, ver, entender o comprender.

La «magia» o la «brujeria» de Don Juan se manifestaba en ese camino de la vida en la que o te convertias en «guerrerro» (como decia él), o sucumbirias al ostracismo en el limbo de las almas perdidas.

 No tuve opción…, y me lancé al abismo sin paracaidas.

Y ahí sigo….cayendo.

La experiencia de Viaje a Ixtlan no es igual para todos, ni tampoco pretendo que a nadie a quien se le ocurra leer sus libros le suceda algo similar o lo entienda como lo describo. Eso sería de necios.

Del mismo modo que tambien soy consciente que si la lectura de dichos libros la hubiese hecho en otras épocas de mi vida, muy probablemente no hubieran producido el impacto que me produjo cuando me los leí.

Coincidió como por arte de magia en un momento de vida en el cual las ventanas del mundo se abrieron de par en par ante mi, y …Viaje a Ixtlan fué el catalizador de esa energia  como para echar a volar y descubrir la esencia de todo. 

Podría estar escribiendo o hablando horas y horas sobre ello, pero en realidad, para llegar a entenderlo todo, solo se precisa una cosa. Observar.

Y en ese estado de observación, se alinean atención e intención, y es entonces cuando…surge la magia. Es algo sencillo, y al alcance de cualquiera. Sin embargo, no os voy a mentir, …requiere de un esfuerzo casi sobrehumano. 

Borrar la historia personal, comprometerse, el no-hacer, perder la importancia, aceptar la muerte, ser inaccesible, o acceder al poder, … son trabajos arduos, duros y llenos de trabas. 

Sin ellos, no hay poder, no hay magia, no hay sentido, ….solo hay, mentiras, quimeras, y falsas complacencias.

El camino del guerrero es este, …

El poder del brujo, es la autenticidad.

(…)

Y en otro orden puedo decir que Ixtlán no es más que Itaca, por si alguien quiere occidentalizar el conocimiento chamánico que Carlos Castaneda quiso mostrarnos con «Las enseñanzas de Don Juan».


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