Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /usr/home/viajeaixtlan.com/web/wp-includes/post-template.php on line 317 Toque de queda - viaje a ixtlan
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Toque de queda

23:49 pm

Once minutos para el toque de queda.

 La avenida desierta, pero padre e hijo a velocidad crucero, corriendo con una calabaza, dos sacos de café y dos cajas de zumo, cargando el maletero del coche. Así  es la nueva normalidad.

Y en el sprint, una joven alocada agitando los brazos, como si no hubiera un mañana. Ella. La loca de los abrazos, la de la sonrisa abierta, la que la vida late a su paso….allí estaba, recién bajada de su auto aparcado.

Y me vió. Y la ví.

Dioooossss!!!!!

Fue un segundo descargar el café, la calabaza y los zumos en el maletero, como quien abandona la vida, para dirigirme a ella, como quien pierde el alma. Y los dos, como si fuésemos las dos únicas piezas del puzle de esta vida nos fundimos en un abrazo sostenido.

No recuerdo el tiempo, pero desapareció la urgencia, la prisa y la ansiedad. Ese abrazo duró media eternidad.

Era preciso, era necesario, era … de obligada necesidad. Necesidad de calor, de amistad, de ternura, de congratulación.  Eran demasiados meses de aislamiento por esta locura de pandemias, miedos y demás vicisitudes.

 Y al fondo el coche patrulla de la policía que aparecía de una calle contigua. Pero el abrazo se mantuvo desafiante a la norma, a la frialdad de la incongruencia.

 Y pasaron de largo, ante la iridiscencia de un encuentro casual y frugal , pero arrollador. Porque el aprecio y el cariño, desprenden un aura que disipa todo mal. No hay pandemia, que al amor y la amistad, le infecte de miedo.

Y así permanecimos, un minuto o una eternidad, no sé ya.

Y despues un cruce de miradas, porque los ojos no mienten, cuatro preguntas rápidas intercaladas de aserciones. Porque la prisa apretaba. Porque el toque de queda arreciaba, …y aunque nunca hemos sido de normas, respetamos .

Y finalmente un nuevo abrazo. Sostenido, sentido, amado.

Y una conjura. “Nos vemos pronto, hemos de estar, hemos de pasar esta locura. Hemos de reencontrarnos, y volvernos a abrazar. Y decirnos de nuevo….¿como estas?”

No importa lo que suceda ni el tiempo que pase.

Solo, el deseo de abrazarnos y sentir nuestros cuerpos, vale la pena para esperar la nueva ocasión.

Ahora…toca correr….faltan 5 minutos para las 12. Para hibernar. Para esperar. Y soñar.

Soñar en un mañana en que podamos vivir sin horarios. Sin penitencias ni miedos. Sin prohibiciones ni censuras.

Y entonces…..volvernos a abrazar.

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