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Tinder bueno

Tinder bueno, es ese snack que se busca esperando romper moldes. Todos sabemos que como la tarta de galletas con chocolate de nuestras madres o abuelas, no hay nada. Pero como hoy día ya no cocinamos, y nuestras madres o abuelas tampoco porque o no están o son muy mayores, entonces, buscamos lo sucedáneo…y ahí el Kínder Bueno, hace su papel.

Pero claro, una cosa es lo casero y otra lo industrial. El sabor no es igual, aunque sacie.

Tinder bueno
Imagen de Sammy-Williams en Pixabay

Bien, pues con el Tinder sucede igual. La evolución de las relaciones sociales ha ido variando a lo largo del tiempo, pero con la llegada de la tecnología, estas también. Antes de la era internet, las relaciones se labraban en la universidad, los bares, discotecas, conciertos, en el trabajo, etc.

Y aun existiendo dichos espacios, la tecnología nos ha encerrado gran parte de nuestro tiempo delante de una pantalla, sobre todo la del móvil. Y con sus programas, los nuevos espacios de socialización. Una antesala previa al contacto, donde podemos “elegir” preferencias  y sobretodo filtrar “intenciones”.

Tinder es ese nuevo espacio, o uno de ellos. Es el que muchos utilizan por excelencia. Para algunos, esta app ha supuesto la liberación del miedo a entablar contacto con otra persona, y para muchos la posibilidad de encontrar pareja. Para otros, la facilidad de encontrar relaciones frugales sin necesidad de generar mayores expectativas ni dependencias salvo  la suerte de filtros que cada cual ponga.

Pero no quiero hablar de Tinder, (ni lo tengo ni me interesa), si no de las cosas curiosas que genera.  En realidad quiero contar una historia de Tinder de un buen amigo, por el que me he podido reír un buen rato.

Este amigo es especial dónde los haya. Es de esas personas, para las cuales ningún día es ordinario porque si. Es de esas, a las que la vida le presenta  constantemente sucesos que rayan entre lo místico, lo providencial  y todo tipo de suertes. Su vida es de esas que algunos «envidian» simplemente por cuanto le pasa.

Con el fin de preservar su identidad, le llamaré…Manel.

Tinder bueno
Foto de Thirdman en Pexels

Hoy….el bueno de Manel, se ha pasado a hacerse un aperitivo al bar dónde estaba. 

Del encuentro fortuito (o no), pasamos a tomarnos unas cañas. Manel estaba risueño. Algo me decía, que quería contar alguna cosa, puesto que tras dos cañas, no hizo ningún asco a la invitación de la tercera, a pesar de que ya era casi la hora de la comida.

Llevábamos media hora hablando de cosas informales sin mucho trasfondo, y entonces le pregunté:

  • Oye Manel,… ¿Por qué llevas una tirita en la oreja? ¿es un piercing nuevo o te han hecho acupuntura o algo?…

Rió a más no poder, toda vez que por fin y como si lo estuviese esperando, esa pregunta le dio pie a contar lo que deseaba expresar.

Y me cuenta con una cara sonriente entre carcajadas, toda vez que se le iluminaba la cara y se generaba el aura mágica de otra “historia de Manel”…

  • Pues no…nada, que me voy a quitar Tinder.se ríe y continuaTu sabes que con el tiempo, además del pelo y la barba, nos sale esa pelusilla en las orejas (risas)… y claro, pues lo que pasa, que tenía una cita de Tinder esta mañana para almorzar…(más risas), y pues eso,… que te acicalas un poco para no ir con orejas de orco (carcajadas….toma aire y sigue)…y bueno, era la primera cita, ya sabes, sin más expectativas que conocerse y a ver qué tal. (Hace una pausa, con una media sonrisa y una mirada al aire perdida, mientras parecía tratar de ordenar el suceso).
  • …que no se trataba de impresionar,… pero vamos, si acudir estando con buen «chic»,… (risilla)…y claro con las prisas, pues…
  • Te cortaste….y como  el lóbulo no sangra ehhh!!! – reímos
  • Pues sí… pero no es eso, es la impresión que dejas – dice con cara de falsa amargura – .resulta que al llegar al local de la cita, estando ya sentados y hablando un buen rato, por cosas de las casualidades de la vida, aparecen dos conocidos de dicho pueblo. (…se frena y chasquea)- …y pensé “vaya por Dios, tengo que conocer a alguien en un pueblo de fuera, una mañana y justo el día de una cita Tinder, y claro no puedes obviarlo. Y no hubiera sido incómodo, si no fuera por los detalles,…- inspira, y tras una risilla temblorosa – …es que estos colegas, eran colegas de fiesta de hace años,… buena gente, pero unas cabras locas de la fiesta, y claro…llegan las presentaciones y salvando la circunstancia para que no se note por ambos que es una cita Tinder,…va y resulta que ella también los conoce por ser clientes del bar de un familiar.
  • Jodeeer….pero bueno, bien, ¿no?- le dije tratando de quitar hierro al asunto.
  • Sí, bueno, no sé…– se ríe- pero creo que no era la mejor tarjeta de presentación en ese momento, ….supongo, no sé – las risas de ambos van en aumento por lo grotesco de la situación – …pero no es eso lo más grave, …la “rayada” viene ahora…..que después de estar casi una hora hablando con ella, resulta que me llevo la mano a la oreja, …me rasco, …y noto algo húmedo, me miro los dedos y era sangre .

En ese punto, la espiral de risas era incontenible.Tinder bueno

  • Y claro…le dije… ¡ostia es sangre!… (mientras me llevaba la mano a la oreja de nuevo, y entonces arrastré el trozo de papel higiénico que me había puesto corriendo antes de salir de casa, pensando en quitármelo antes de la cita ya que quise parar en una farmacia, pero no queria llegar tarde….y …evidentemente… se me olvidó).- en ese momento, tras 4 cañas y en el punto del relato, ambos estábamos desternillados por la escena.
  • Entonces…me disculpé y fuí al baño….allí me limpié intentando detener esa hemorragia, pero estaba como antes de salir de casa y no paraba de sangrar, así que tuve salir del baño y pedirle a la dueña del bar una tirita, la cual se ofreció a ponerme ante tal situación de apuro. Fueron 5 minutos interminables, durante los cuales, mi cita, esperó pacientemente, mientras yo intentaba recomponerme antes de volver  e intentar salvar tan rocambolesco encuentro. Volviendo pensaba…bueno ahora sí que sí que se acabó la cita…
  • ¿…y se acabó? – le pregunté
  • No….aún estuvimos rato hablando…pero me dá que no me va a llamar – me contestó con vehemencia pero sin remordimientos ni pesares, como si se hubiese malogrado una ocasión pero sin más.A veces las cosas son así.
  • Pero a ver…– no podía parar de reír, toda vez que no comprendía-… por favor…no lo entiendo. Es decir, estuviste todo el rato de la cita con el trozo de papel higiénico en la oreja,….¿y ella no te dijo nada?…y tú, ¿no le preguntaste porque no te dijo nada?….¡es que es una hora!…–  no podía parar de reír, cuando se queda serio y me dice.
  • ¡Che que sí!. Que es lo primero que le pregunté al volver, que porque no me había dicho nada
  • ¿Y que te dijo? le espeté con interes
  • Pues que como no me conocía, si yo había decidido llevar ese trozo de papel en la oreja, seria porque así de normal lo entendería que fuera. Y en tal caso, ¿para que iba ella a decirme nada?.

En ese momento, la explosión a carcajadas se escuchó en toda la calle. Aún resuenan los ecos.

  • Pero ojo,…que no queda ahí la cosa –dice medio serio. – Es que, tras esta conversación, ambos pudimos reírnos, pero claro mi sensación es que la cita no tendría  segunda parte.Tinder Bueno Porque mientras estuvimos en el local, en todo momento y por tema Covid, mantuvimos las mascarillas puestas, excepto cuando cuando íbamos a picar o beber. Y ahí…llegó el remate.
  • …a ver,… ¿en serio? – mi capacidad de asombro con él no tiene límites.
  • Tras el desastre de la oreja…en un momento dado en el que te bajas la mascarilla para picar y beber algo,….– pausa, risa, suspiro – …joder, tengo la mala suerte que la contesto en ese preciso instante …y me sale un “Felipe”, que va a parar a su vaso. Ella lo vió, yo lo ví,…un recorrido volando a cámara lenta, a traves de los rayos de luz que iluminaban la mesa, hasta que el «Felipillo» …se posó en el cristal de su vaso. Acto seguido nos miramos a los ojos entreabriendo las cejas,…y lo único que se me ocurrió decirle fue…”he hecho un triple, ¿no?”. Su respuesta, un escueto… «¡Casi!»

El mundo es maravilloso. Reímos hasta cansarnos.

Evidentemente, Tinder Bueno, ….ofrece historias como estas, dentro de la normalidad y la sencillez, sin el glamour de Hollywood, o la fantasía de Disney, o la épica de la Metro Goldwin Mayer, pero llenas de autenticidad, de realidad, de lo cotidiano y mundano, dónde verdaderamente reside la esencia de la magia de vivir, que es la relación directa.

Gracias rey por compartir tus historias de vida….sinceramente, me inspiran mucho. Detrás de todas ellas, hay un gran análisis de la vida en sí. Y ciertamente, vivir el presente como tú lo haces, es un regalo para quienes te queremos.


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