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Dicen los viejos del lugar, que allá por el Camino de Lebaniego, existe un pequeño valle entre dos colinas que no tiene accesos desde la ruta de Santiago. 

Y que dicho valle esconde misterios que pocos han podido contar al salir de él.

Los más ancianos, cuentan leyendas de peregrinos, que se adentraron en él y aparecieron años después.

Curiosamente si deseas acceder a este lugar, jamás llegas a encontrar la senda, y las brújulas se desorientan a cada paso que te acercas.

Algunos llaman a toda el área que rodea el valle, como el laberinto de los Alisos, por la frondosidad de estos árboles, y que hacen impracticable cualquier mapa. El suelo húmedo y lleno de tréboles, borran cualquier atisbo de senda.

Todo ello y un silencio sepulcral, imbuyen al peregrino en una mezcolanza de desasosiego y desesperanza tan incómoda, que le empuja fuera de los lindes del valle.

Cuentan tambien que el secreto para poder llegar a este valle del Lebaniego, no se atiene a necesidades o deseos de los peregrinos, sino a una actitud real y sincera mientras se bordean dichos lindes. En ese silencio sepulcral, de cuando en cuando se oyen susurrar a los árboles haciéndote una pregunta, «¿rendición o apego?», y que según tú respuesta el valle abre la senda a sus secretos o fuera de él.

Algunas mujeres ancianas, dicen que el valle solo había sido cruzado por mujeres, y que ningún hombre que lo haya intentado, salió de él. No saben explicar porqué. 

En el corazón del valle, al borde de un torrente, se erigen 12 grandes fresnos que rodean un pequeño santuario con una cruz de madera en su cúpula.

Cuentan las leyendas que al entrar en dicho círculo arbóreo, el tiempo se detiene, el suelo y el cielo desaparecen en una oscuridad rodeada de miles de pequeñas luces, y en el centro un sol sobre el que gira todo.

Dicen que es una puerta al universo donde puedes navegar con tu intención en cualquier dirección.

La calma y la paz són el estado que puedes encontrar, y que la única forma de salir de allí, és darte cuenta de que el único elemento disonante de ese puzle, eres tú, y que el trabajo es encontrar en ese mosaico de universo, el hueco a la figura que eres.

Dicen que cuando lo aceptas, y encajas en ese hueco, apareces fuera del círculo de fresnos y el mismo valle se abre para que continúes tú ruta llevándote en volandas hasta las puertas del mismo que se abren a una extensa llanura.

Cuando sales del valle, al retomar como por arte de magia la ruta del jubileo, dicen que sientes haber abandonado la mochila de los pesares, a la vez que te sientes liberado del yugo de las autoexigencias.

Cuentan, que el efecto de rejuvenecimiento, se aprecia en el rostro de quién ha tenido la fortuna de atravesar el lugar, pero que sobretodo, lo que más se percibe es una iridiscente paz que emana de su presencia.

Camino de Santiago 26 Mayo 2022

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