Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /usr/home/viajeaixtlan.com/web/wp-includes/post-template.php on line 317 Perfumes en cápsulas - viaje a ixtlan
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Perfumes en cápsulas

Cuenta la leyenda, que en la antigua Mesopotamia, entre el Tigris y el Eufrates, hubo una ciudad llamada Babilonia. Fue la capital de un vasto imperio, que lejos del ansia de conquistas, acogía a eruditos venidos del resto del mundo, con el fin de que desarrollarán sus artes en beneficio de la ciudad.
La ciudad de los mil jardines la llamaban.

Construida sobre el lomo de un amplio cerro, se divisaba a cientos de kilómetros desde las llanuras.

Edificios de mármol y granito exquisitamente esculpidos, albergaban miles de balcones colgantes, y de ellos inmensas jardineras de jazmín y hiedra.
Y flores, muchas flores, venidas de todo el mundo a través de comerciantes por la ruta de la seda.

Dicen las escrituras sumerias, que la tierra arcillosa bañada por el río, eran la clave de aquel vergel.

Otras ciudades quisieron emularla, pero fracasaron en su intento. Aquello enfurecía a nobles y pequeños reyes colindantes, por lo que las guerras y batallas eran constantes. Sin embargo, Babilonia estaba bien fortificada y el río era una barrera infranqueable para sus enemigos.

Cómo ciudad era autosuficiente, y podía estar meses e incluso años, cercada por los enemigos, sin resentirse en necesidades.

Los jardines llenos de árboles frutales y demás frutos de huerta, abastecían a toda la población para todo el año. El agua surgía del subsuelo en manantiales debidamente canalizados, que regaban todo aquel paraíso.

Cuentan que César siglos después, quiso emular a la antigua Babilonia, engalanando Roma del mismo modo y así llamarla la ciudad eterna. Nunca llegó a ser igual, y solo Granada mucho tiempo despues, llegó a parecerse.

Babilonia era una urbe donde la felicidad impregnaba cada esquina y cada rincón. Miles de fragancias pululaban en el aire, y con ellas, todas las deleidades del bienestar. Se decia, que sin Babilonia, el resto del mundo no existiría, porque de allí nacía el aire que respiramos.

Dice la leyenda, que Babilonia fué arrasada por sus enemigos, por el exceso de confianza de sus regentes, y que aprovecharon un día de los muchos que hacían fiestas, para drenar el cauce del río desviandolo de su curso, y así poder atravesarlo y tomar la ciudad.

Perfumes en cápsulas
Perfumes en Cápsulas

Dicen que no dejaron jardín vivo ni árbol sin talar. Dicen que derrumbaron los edificios y desfiguraron toda la belleza arquitectónica, reduciéndola a polvo y cuatro casas. En definitiva la hicieron desaparecer.

Sin embargo, en la cultura popular, se dice que la invasión de la ciudad fue por por la astucia de un rey guerrero de un país vecino.

Dicen que este Rey, hizo llegar a su homónimo de la Ciudad Jardín, un regalo.

La ofrenda era una Rosa roja, brillante y esplendorosa, dentro de una urna de cristal.
Junto a ella, una misiva para todo el reino babilónico.

En ella decía lo siguiente:

Estimados Babilonios
_Os hacéis llamar la esencia del mundo porque albergais todo tipo de jardín.

Pero esta flor que os regalo, viene del Edén, del mismísimo cielo. Es una flor única y eterna, pues no sé marchita nunca. Y su aroma para quienes puedan deleitarse con ella, os dará la eterna juventud tan buscada por magos y alquimistas.

Sólo tenéis que abrir la urna_

Y así fue, que aquella flor llegó a manos de los Babilonios, y tras días de intentar abrirla por ingenieros y sabios, el rey, preso del ansia por poseer aquella rareza, convocó a toda la ciudad al jardín real con el fin de recompensar a quien fuese capaz de romper aquella urna que era más dura que mil diamantes.

Ese fue el momento, cuando sin guardias en las fortificaciones, el enemigo tomó el reino.

Desde entonces, dice la cultura popular, que los perfumes encapsulados en frascos, son traicioneros.

(Dedicado a Ana, una guerrera incansable)

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