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La Procesionaria y los Lobos.

Cuenta la leyenda…

…que en el Camino de Santiago, hay un recodo en alguna de tantas sendas, dónde anida entre los helechos una guarida de lobos centenarios.

Nadie los ha visto jamás, pero son muchos los peregrinos que han sentido su presencia. Algunos abandonaron el camino al sucumbir  a la tentación de adentrarse en su morada.

Dichos lobos cambian de forma constantemente, y son muy poderosos. Tientan la fortaleza de los corazones y el quicio de la mente, hasta el punto de obnubilar en el olvido las promesas más firmes del Camino.

Esos lobos centenarios, tienen nombre. Son la desesperanza, la tristeza, la rabia, la apatía y la melancolía.

Foto ©Carmen

Son tentaciones que te atraen y te apartan del camino. Y suelen tener su guarida en un recodo del trayecto, dónde la incertidumbre de la senda gira su sentido impidiéndote ver más allá.

Dicen que ahí es donde anida la lobera que se le aparece a cada peregrino, al menos alguna vez en el trayecto.

Dicen que muchos sucumben y renuncian a seguir su promesa, por el dolor que suponen las dentelladas de estas fieras en el ánimo.

Y cuentan también, que el espíritu que mueve el Camino de Santiago, sabedor de dichos lobos, puso procesionarias en varios puntos donde fueron avistadas las fieras.

La intención es la de ayudar al peregrino a estar alerta, y evitar salirse de la senda, bordeando la tentación de caer en sus garras.

Por tanto, cada procesionaria del camino, no son más que unas aliadas de nuestro destino, para ser firmes y decididos.

(Cuentos para el Camino de Santiago)

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