Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /usr/home/viajeaixtlan.com/web/wp-includes/post-template.php on line 317 viaje a ixtlan La oportunidad del confinamiento -
Compartir

Hasta que uno no se compromete hay vacilación, la posibilidad de volverse atrás y siempre ineficacia. Respecto a todo acto de iniciativa y creación solo hay una verdad elemental: el ignorarla mata innumerables ideas y esplendidos planes.

En el momento en el que uno se compromete definitivamente, también la Providencia se moviliza. Acuden en nuestra ayuda toda suerte de cosas que de otra manera nunca hubiesen ocurrido.

Una corriente de sucesos fluye de la decisión, haciendo surgir a nuestro favor todo tipo de incidentes y de imprevistos, de encuentros y de asistencia material que nadie hubiera soñado pudieran venir de ese modo.

Todo aquello que puedas hacer ó sueñes que puedas hacer, comiénzalo. El coraje encierra en sí el genio, el poder y la magia.

¡Empieza ya!

Göethe

La oportunidad del Confinamiento.

A pesar de que he procrastinado mucho, también me está sirviendo primeramente para ordenar la despensa, los armarios, las estanterías, y un sin fin de espacios que sin un encierro de tal magnitud, probablemente no hubiera descubierto nunca salvo en una mudanza.

Y le llegó el momento al ordenador y memorias varias.

Si Diógenes hubiese nacido en esta época, tendría Google y Facebook  almacenado enterito en discos duros. Soy fan de este griego, …y no por gusto, si no por ese estigma generacional de nuestros padres y abuelos que te decían continuamente y para todo, que «no se tira nada, …quizás mañana te haga falta».

Y claro, así sucede, que si veo un tornillo en el suelo, tengo que recogerlo, aunque tenga cientos como ese y oxidados.

Y llegados al caso,  en materia digital mi PC es el paraíso del caos, de las miles de carpetas creadas con nombres increíbles para supuestamente no olvidar.

Evidentemente, lo que olvidas es donde carajos pusiste esa carpeta.

Menos mal, que los desarrolladores hicieron bien en tener en cuenta la psique humana. E incluyeron la herramienta  «Buscar»….

Montañas de basuras en bits, organizadas eso sí, en arboles infinitos de carpetas y rutas, llenos de archivos con todas las extensiones, tamaños y nombres.

Atesoramos información que en el 95% de los casos (y soy generoso), jamás volveremos a leer o visitar.

Hasta que un día, en un arrebato de ira, se borra todo.

Puede ocurrir por dos motivos: una porque tu PC dice basta y se muere de infarto súbito. En este caso, y si has sido un Diógenes «disciplinado», tendrás esa copia de todo en uno o varios discos duros aparte.

La oportunidad del confinamiento
Foto de origen desconocido

Ahí…soltaras un «bufff menos mal», aunque solo sea por ese 5% de cosas que sí utilizas normalmente.

Pero otras veces la ira es personal, y empiezas a borrar carpetas y archivos a lo loco, preso de renovar tu vida digital, como si de ello fuese a renacer un nuevo Yo más vital.

A las postre, empiezas fuerte, y sin miramientos, y la tecla Supr no para de sufrir ticketeos…

Pero el ejercicio, cansa, …y disminuye el ritmo, toda vez que la vista va fijándose en esos nombres de carpetas y archivos, …y poco a poco, volviendo a ese sentido Diogénico que tienes insertado en tu memoria biológica, estás salvando archivos y carpetas solo por una pura cuestión emocional y él consabido «por si acaso lo necesito» o «por si algún día lo acabo» o similar.

Y así, dejas de eliminar remoras, pasando el tiempo a procrastinar de nuevo, pero esta vez, abriendo los archivos, algunos para releer, otros para ver esas fotos de cuando soñabas alto, o esos proyectos inacabados a la espera de cuando….tuviera tiempo.

Abandonado en la miseria de los recuerdos, y cuando el propósito de ordenar el caos entrópico del mundo digital se desvanece…entonces aparece ese tornillo oxidado que no tiraste, ese archivo plano, fruto de un copy paste furtivo, del que pensaste en su día que sería importante guardar como oro en paño, para tenerlo presente siempre, aunque en verdad pasó a engrosar esa lista de cosas que obviamos toda vez que las poseemos.

Pero ahí está ese tornillo, ahí está ese archivo…y ese texto.

Y vuelves a despertar.

Gracias, Goethe.

Gracias, Padres y Madres-

Gracias, Diógenes.

Gracias…Confinamiento.

Compartir

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.