Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /usr/home/viajeaixtlan.com/web/wp-includes/post-template.php on line 317 El Reino Nenúfar - viaje a ixtlan
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(El Reino Nenúfar)

Cuenta la leyenda…

Que hace siglos, cuando el paraíso tenía por nombre Al-Andalus, había un pequeño reino Taifa diferente al resto.

Dicho reino, era el único sin Rey, ni ejército que le defendiese. No le hacía falta.

Aquellas Taifas siempre estaban en lucha de poderes invadiéndose unas a otras, pero al pequeño oásis pegado al Guadalquivir, nadie lo usurpaba.

Es más, todos lo defendían ante cualquier intento de conquista extranjera.

No tenía nombre oficial, pero comúnmente lo llamaban el Reino Nenúfar.

Aunque no tenía una capital definida,  sí había un palacio imponente de color nácar asalmonado, rodeado de un lago lleno de nenúfares de cientos de colores que se ofrecían como un manto a sus puertas.

En este palacio solo vivían sirvientes del reino, hombres y mujeres que daban cobijo a pobres, leprosos, inválidos o desahuciados. Allí se les proveía de comida, aposento y curas.

Contaba con inmensos edificios, rodeados de jardines, fuentes y patios.

A aquel palacio llegaban prebendas del resto de reinos de forma altruista. Incluso de otros lejanos y supuestamente hostiles.

En este oásis en aquel mundo dividido, toda la riqueza del reino se destinaba al cuidado de las personas desvalidas. Los oriundos de aquella pequeña Taifa, eran personas bien formadas en todas las artes y ciencias, dedicando su tiempo a tan noble fin.

Lejos de parecer una sociedad desorganizada, todos tenían su cometido. Pero nadie los regía, excepto por los dictámenes de una comisión de sabías.

En aquel palacio de inmensos jardines había un edificio central  de mármol blanco coral, que albergaba un auditórium totalmente redondo  que  tenía por techo una gran cúpula de cristal por el cual se podía ver el cielo, majestuoso de día e infinito de noche.

En aquella gran sala, se reunían diariamente quienes organizaban el reino y dedidían con  las riquezas que llegaban, a qué se destinarían.

El Consejo de la Natura, que así es como lo llamaban, está formado

El Reino Nenúfar

solo por niños y niñas de entre 5 y 12 años.

Cuando cumplían la edad máxima, dejaban de pertenecer al Consejo y pasaban a formarse en la profesión que cada cual escogía, hasta la mayoría de edad, dónde después pasaban a prestar sus servicios al reino.

Del Consejo de la Natura, los niños y niñas debatían como debía atenderse, cuidar y recuperar a esos adultos caídos en desgracia.

Sus decisiones eran siempre unánimes e inapelables, y los adultos simplemente las ejecutaban e implementaban.

La pureza y sabiduría de los niños y niñas, no estaba contaminada por los prejuicios de los adultos.

Cuentan los mitos de aquel reino, que los nenúfares brotaban del inmenso lago de aquel palacio al ritmo de cada persona recuperada de la enfermedad o el abandono.

Cuentan que el olor de aquellas flores, era tal que la brisa las llevaba cientos de kilómetros más allá de aquel palacio, y que su perfume era tan embriagador que atemperaba las penas y dolores de aquel que los oliese.

Cuenta la leyenda que aquel reino, nunca desapareció.

Al paso de los siglos, historiadores e investigadores, dudan ni de que existiese tal lugar, ya que no hay documentación ni vestigios de tal reino.

Pero, la leyenda cuenta que tal perfección de sociedad, en un momento dado, sufrió las envidias de otros reinos que quisieron emular su modelo, aunque jamás lo consiguieron. Muchos pensaron que el secreto era mágico, y probablemente residiera en aquellos nenúfares.

Cuando el Consejo de Natura, reunidos en cierta ocasión debatieron por primera vez un asunto que no tenía que ver con el cuidado de las personas, tuvieron que valorar la más que probable posibilidad de que fueran invadidos y arrasados. Debatieron en cómo salvar ante tal e inexorable posibilidad, el espíritu de aquella sociedad tan perfecta.

El Reino Nenúfar
Foto cedida por Carmen

Cuenta la leyenda, que el Consejo reunió a todos los habitantes en aquel Palacio, y les comunicó su decisión.

 Desde uno de los balcones, una niña de apenas 7 años se dirigió al pueblo:

Amados y amadas. Todos sabéis del peligro que nos acecha. No tengáis ningún temor. El destino nos pone a prueba. No hay nada que defender ahí fuera. Lo único que podemos defender es lo que albergamos dentro. Pero dentro de nosotros mismos. Esa es nuestra verdadera riqueza.

Somos una comunidad pequeña, y el mundo es inmensamente grande. El mundo, está enfermo. El mundo no cabe aquí en nuestra pequeña Taifa, ni en estos hermosos jardines y palacios.

Así que por nuestro compromiso de ayudar y cuidar al enfermo, …hoy el Consejo de la Natura ha decidido,  un éxodo de todos y todas, hacia los 4 rincones del mundo, para propagar nuestra sabiduría y nuestra dedicación, y así curar a este mundo enfermo de todos sus males.

Será un éxodo duro,  y pasarán milenios, pero un día, todas las pequeñas Taifas que creemos, crecerán y sumarán hasta sanar la tierra entera.

Tened por cuenta que el futuro será siempre de aquellos que sepan que los niños y niñas son la fuente de esa sabiduría.

Tened siempre cerca, un río, un lago o el mar, y veréis crecer los nenúfares con vuestro trabajo. Marchad e id en paz.

Y así aquellos habitantes del reino Nenúfar, marcharon  discretamente, instalándose por todo el planeta.

Cuando reinos vecinos invadieron el país, ya no quedaba nadie. Los palacios ya no eran tan majestuosos, habían perdido brillo, el lago ya no tenía flores, y  todo parecía como abandonado de años.

Cuentan que no hallaron registro de nada, y muchos dudaron que aquel Reino idílico hubiese existido.

Hoy día, el reino Nenúfar sigue existiendo, …sus habitantes siguen renaciendo día a día. Niños y niñas.

Algún día, los adultos de hoy, dejaremos que sean ellos quiénes nos gobiernen.

Y entonces el mundo, sanará.

(Sevilla)

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