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Cuenta la leyenda, que una vez, una mujer osó realizar el camino de Santiago a solas.

Al paso de bosques y prados, salieron a su encuentro varios  bandoleros para apresarla.

No sabían quién era, pero pensaron que una mujer sola y por aquellas tierras por las que transitaba digna y a paso firme, podría ser la hija de algún noble de la cual poder obtener un buen rescate.

Cuando la acorralaron, ella alzó la cabeza y retiro su capucha de peregrina, fijando sus ojos en el que parecía el cabecilla de la cuadrilla.

El mozuelo que se sintió observado, le preguntó:

– Dónde va aquesta doncella por estos lares a solas?

Camino de Santiago, Euskadi ©Foto cedida por Carmen

A lo que respondió la joven con mirada infinita de forma sobria.

– Soy peregrina, en busca del sino de mi vida. Si la muerte o la penuria de la desgracia es la que ha de atenazar mi paso, entonces lo habré encontrado. De lo contrario, continuare caminando sin miedo.

El joven, conmocionado por la vehemencia y ausencia de temor de la muchacha, bajó de su caballo apartándose de su paso, y le contestó:

– Sus pasos serán mi guía, y con ellos la esperanza de encontrar la paz de mis miedos

Y ambos… continuaron a pie caminando.

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