Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /usr/home/viajeaixtlan.com/web/wp-includes/post-template.php on line 317 Ampollas - viaje a ixtlan
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Ampollas

Hoy desperté bocarriba en la cama. Abrí los ojos como un resorte, mirando el techo de mi cuarto.

Noté como mi cuerpo se llenaba desde los pies hasta la cabeza de una extraña sensación de vigor, de igual modo que cuando llenamos un vaso de agua.

De un brinco me puse en pie. Sentía que mi cuerpo se expandía y pedía a gritos salir de aquella habitación.Ampollas

En un santiamén estaba vestida con lo primero que encontré sin importarme la combinación.

Salí por el pasillo a paso ligero, tomé las llaves del recibidor y salí de casa corriendo.

No sé qué me movía, pero necesitaba espacio. Era como si mi cuerpo necesitara crecer, ensancharse. Crucé la calle y dos manzanas hasta llegar a la primera senda donde empezaba la huerta. Corrí entre campos.

Unos sembrados, otros en flor. Campos de alcachofas viejas y sus flores moradas,   campos de chufa anegadas de agua  del que rebotaban chispas de los rayos de sol. Tomateras en esplendor, calabazas que surfeaban los surcos de la tierra milimétricamente arada.

Y naranjos. Muchos naranjos. En flor tardía en un verano anómalo. Una flor blanca despidiendo el perfume más embriagador del mundo.

Y corrí, hasta no poder más. Y cuando paré, extenuada, flexionada y con las manos en las rodillas…exhale varias veces para tomar resuello, y al incorporarme erguida…..estaba al final de la linde del marjal que daba a la playa, y allí presente….el mar. Azul. Inmenso e imponente.

La brisa arrastró las gotas de sudor de mi frente, y el romper de las olas rugía incesante, llevándose consigo la ansiedad que pudiera quedar en mi cuerpo.

Caminé a paso sencillo, hasta el mar….y me adentré.

Me fundí con la inmensidad cerrando los ojos y sintiéndome desaparecer.

Silencio. Solo hubo silencio.

Cuando volví a abrir los ojos, estaba de nuevo en mi cuarto.

Quise recordar. Había sido un sueño, o quizás no.

Y sentí mis pies, doloridos.

Recordé.

El Camino de Santiago.

Había vuelto exhausta y tras una ducha abundante, me acosté, cayendo muerta de cansancio.

Fue un sueño, pues.

Bonito, si.

Pero solo un sueño.

Pero el camino, fue real.

Las ampollas daban fe.

(Cuentos para el Camino de Santiago)

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